10 enero 2006

El marketing de las restricciones enceguece hasta a los más brillantes

Pareciera increíble pero es así, el marketing que practican las grandes corporaciones, ya sea éstas discográficas, editoriales, etc, logran hacer mella hasta en las mentes más brillantes que haya conocido. Cuántas veces hemos escuchado aquella publicidad que rezaba: "con cada disco que copias, un músico deja de tocar"?... la verdad es que no sé cuantas, pero lo que sí sé es que ha sido efectivísima. Hace unas noches, luego del correspondiente brindis navideño, junto a Hernán, otro de los hermanos que me dio la vida, nos embarcamos en una discusión acerca de la efectividad de Creative Commons en eso de hacer llegar la cultura a la mayor cantidad de gente posible sin descuidar al artista. Para este pequeño "análisis" navideño utilizamos casi exclusivamente lo que sucede en la industria que está detrás de la música. No hace falta pensarlo demasiado para darse cuenta que bajo el manto del sistema actual los beneficios por las ventas de discos quedan casi exclusivamente en las arcas de las grandes empresas editoras y las grandes tiendas de venta. Pero no era precisamente éste punto el que discutíamos. Hernán argumentaba que Creative Commons de alguna manera "no brindaba más protecciones a esos músicos que recién están empezando y que lanzan sus discos vía sellos independientes" ya que, según sus palabras, el único ingreso que tienen éstos, es casi exclusivamente, la venta de discos, y bajo el modelo de Creative Commons, estos músicos independientes no lograban aumentar sus ventas, sino que por el contrarío las disminuían. Fue, luego de estas palabras de mi querido amigo Hernán, que intenté construir una suerte de "ejemplo general" tal que pudiese dar sustento a mi argumento que decía que para cualquier tipo de músico, sea éste uno reconocido o alguien que recién comienza, Creative Commons es siempre preferible. Comencé imaginando como es la situación de un músico independiente que se reserva todos los derechos de autor. Con esto último me refiero a que no licencia sus temas bajo alguno de los sabores de Creative Commons, y que pone en sus discos, con letra chiquita una leyenda como la siguiente: "Reservados todos los derechos, del productor, de los autores, de los intérpretes de las obras reproducidas en este ejemplar, prohibida la reproducción, regrabación, alquiler, préstamo, canje, ejecución pública, radiodifusión y cualquier uso no autorizado de estos fonogramas" Supongamos que Hernán y yo vamos a un recital de una pequeña banda independiente, y que allí compramos un sólo disco de la misma, al llegar a mi casa luego del evento, nos ponemos a escuchar el CD y nos damos cuenta que está mejor de lo que esperábamos. Pero aparece el primer problema: durante el recital entre ambos sólo teníamos 15 pesos que nos alcanzaba para comprar un sólo CD, y ahora, luego de escucharlo en detalle, nos damos cuenta que cada uno de nosotros quiere tener una copia del mismo. Cualquiera podría pensar: "bueno.. andá a la tienda de música del shopping más cercano y comprá otra copia", pero la banda, al ser independiente, no tiene acceso a las góndolas de las grandes tiendas, con lo cual deberíamos esperar hasta el próximo recital, rezar para que podamos ir y los discos no se acaben antes de que nosotros lleguemos. Estaría también la opción de encender la computadora, copiar (ilegalmente) el CD y sortearnos quién se queda con el original, pero claro, nosotros somos dos personas que quieren respetar la legislación vigente y descartamos esa opción. Además del dilema moral que se plantea al compartir la música y cometer un "delito", según las discográficas, nos damos cuenta que este modelo además de ser restrictivo, perjudica notablemente a la banda. En esta situación ambos quisiéramos tener el CD, pero sólo uno de nosotros puede poseerlo (legalmente), con lo cual la banda no venderá más discos (como argumentaba Hernán), sino que además no tendrá la posibilidad de que su arte se difunda gracias a las restricciones propias del sistema elegido. Pero supongamos ahora que la misma banda elige distribuir su música bajo algunos de los "sabores" de Creative Commons. Nosotros, de igual manera, hubiésemos comprado el CD en el recital ya que antes de comprarlo no teníamos ni idea del modelo de distribución que la misma había elegido. Luego, al llegar a mi casa y escuchar en detalle el CD, no habría inconvenientes en que hagamos una copia del mismo pues las licencias así lo permiten. Además tendría la posibilidad de extraer los temas del disco y compartirlos en la red P2P que más nos guste, multiplicando exponencialmente la difusión que hubiese tenido la banda mediante los métodos establecidos por el modelo de restricciones comúnmente utilizado. Además de esto último, Creative Commons permitiría a los webmasters de sitios web dedicados a la música que suban los temas de esta banda a sus servidores, ampliando aún más la difusión del grupo y haciendo que cuando estos músicos independientes toquen nuevamente mucha más gente tenga ganas de ir a verlos. Claro está que es técnicamente posible compartir la música que no ha sido licenciada bajo Creative Commons, pero por el momento es ilegal. Por otra parte vale la pena recordar la suerte que han corrido Napster y AudioGalaxy gracias a las presiones de las discográficas, sin olvidar que éstas últimas ya han comenzado a perseguir a las personas que comparten obras en éstas redes. Además no falta mucho para que el nuevo Windows Vista vea la luz, y con su nacimiento se dará un nuevo impulso a los DRM..... me pregunto cuanto tiempo faltará para que algún señor vestido de elegante traje negro toque el timbre de nuestra puerta y nos pida "amablemente" revisar nuestra computadora para corroborar que no tenemos música obtenida ilegalmente? Para prevenirnos de esto tenemos que tomar dos medidas: Utilizar únicamente Software Libre y recomendar el uso de Creative Commons a cuanta persona se nos cruce por el camino.